En mis tiempos de soltera solía tener un par de
zapatos de tacón alto que combinara con cada atuendo de mi guarda ropa.
Cuando me incorporé al mercado laboral tuve que
usar zapatos de tipo industrial debido a las reglas de seguridad de la empresa
donde laboraba. Pero en días de fiesta volvía a usar zapatillas estilizadas
aunque con menor frecuencia, por lo cual mis pies se fueron desacostumbrando.
Luego, desde que soy mamá y ama de casa, casi
no he vuelto a usar tacones altos. Y digo “casi”, porque admito que tengo
algunos pares por ahí guardados para ocasiones especiales, pero me he asegurado
que sean zapatos cómodos, por lo tanto sabrás que son zapatos con un tacón de a
lo mucho 3 o 3 ¼ pulgadas de alto.
Sin embargo, desde hace ya bastante tiempo que
me he topado con un problema cada que voy a las zapaterías para intentar actualizar
mi inventario de zapatos: Los zapatos de tacón son híper altos. ¡Imposibles de usar!
Admito que actualmente los zapatos de tacón son
como esculturas para los pies, pero que obligan a que quien los porte
sacrifique su salud por el simple hecho de querer lucir zapatos bonitos.
A muchas mujeres les gustan mucho los zapatos
de tacón. Pero su uso continuo, puede tener desagradables efectos
secundarios. Uno de ellos, es el dolor en los dedos de los pies al caminar,
o incluso en la planta.
Otras de las consecuencias del uso de zapatos de tacón,
son: el acortamiento de los músculos gemelos, la presión sobre las rodillas, el
dolor de espalda, dolor de cabeza, callos o juanetes, incluso mal humor.

Dichas alteraciones en los pies son mediante inyecciones
con sustancias de relleno (ácido hialurónico, ácido poliláctico o colágeno).
Estas infiltraciones pueden aumentar el grosor de la almohadilla de grasa
que se encuentra debajo de los huesos del pie. La almohadilla de grasa
proporciona una protección a las fuerzas aplicadas a los pies cuando se
está de pie. Cuando se está de pie con zapatos de tacón alto, el peso del
cuerpo se transfiere a los dedos, aumentando la presión sobre la cabeza de
los metatarsos.
Debemos aclarar que las infiltraciones en el
pie, pueden eliminar o disminuir el dolor en dedos y planta, pero no eliminarán
las otras consecuencias que ya mencionamos por el uso de zapatos “imposibles”,
como: el acortamiento de los músculos gemelos, la presión sobre las rodillas,
el dolor de espalda o los juanetes.
Este procedimiento estético comenzó en Estados
Unidos, ahora se está extendiéndose por el Reino Unido y seguramente se
aplicará también en el resto del mundo. Pero el tratamiento es doloroso porque
aunque se usa una crema anestésica es necesario inyectar sobre zonas muy
sensibles.
Y de nuevo pregunto:
Por Unos Tacones Altos, ¿Qué Tanto Es Demasiado?